La gente sube al colectivo y se siente observada por todos los ojos de los ocupantes del colectivo; éste es el puntapié inicial que hace que elija este transporte para mostrar cuántas actitudes humanas que pasan dentro de un colectivo se pueden analizar: comportamientos sociales, prejuicios, mala y buena educación, miradas desafiantes, curiosas o prejuiciosas, etc,  todas éstas se trasportan en el colectivo: un servicio utilizado por la mayoría de la gente, los cuales son criticados y odiados por ellos, pero también amados por llevarnos a todos los lugares a donde queremos ir. Éstos diferenciados en sus números y recorridos pero iguales en su interior, con los mismos comportamientos humanos dentro de estos.

Prejuicios siempre presentes dentro de este transporte, miradas críticas hacia las personas que nos son  diferentes o que pensamos por lo menos que lo son.

Aquí también se advierte la educación (mala y buena), el buen día, el gracias o el por favor al colectivero, al pasar entre los pasajeros, al querés ocupar un asiento, etc. Todo esto, muestra la educación de los pasajeros, la del chofer y los buenos modales de ellos, que poco se ven y que ya no son muy habitúes no sólo en este transporte sino en toda la sociedad en general.

¿Por qué dudamos tanto para ceder un lugar (un asiento) a otra persona que parece necesitarlo más que nosotros? Todas o la mayoría de la gente duda o piensa mucho antes de ceder un asiento que se está ocupando, pero ¿por qué?

Puedo afirmar que esto se puede deber a 3 motivos en general: a malos agradecimientos anteriores de otros pasajeros a quienes quisimos darle el asiento, porque estamos cansados y no queremos estar parados ya que el colectivo está lleno o porque ya no estamos acostumbrados a este tipo de actitudes entonces si nadie lo hace, por qué lo tengo que hacer yo. Hecho éste que poco a poco hace que nos vayamos acostumbrando a los malos modales y a las malas actitudes (que, en general, no nos fueron enseñados así).

En cuanto a los prejuicios, los principales son:

1) Mirar mal al pasajero que recién ingresa en el transporte, vemos qué tiene puesto, cómo se comporta, si va a ocupar el asiento vació junto al nuestro, etc.

 ¿Por qué miramos tanto? Y la respuesta a esta pregunta está en el segundo prejuicio habitual en este transporte.

2) La curiosidad humana: la cual nos hace mirar todo y a todos los que están dentro del colectivo, vemos quiénes están en frente nuestro (del lado del revés a como se dirige este transporte) los lugares vacíos que poco a poco van siendo ocupados, observamos las diferentes vestimentas utilizadas por los pasajeros y por qué no, nos imaginamos también sus historia, sus vidas y sus costumbres. Éste es un hábito muy común en los seres humanos: la curiosidad de saber qué hace y cómo es la otra persona que ocupa el mismo colectivo en el que estamos viajando y también en general tenemos siempre la curiosidad de saber cómo es la gente que vive en nuestro país.

¿Por qué tanta curiosidad? La respuesta en el tercer prejuicio:

3) La crítica constante, otra cualidad o costumbre inherente al ser humano. Se critica porque el otro es diferente, porque se viste distinto o habla diferente, porque se comporta de otra manera distinta a la nuestra, etc.

Prejuicios éstos y otro tantos que perjudican el desarrollo de la buena convivencia entre seres diferentes pero que también se parecen en otros tantos aspectos.

Un amplio análisis no de un transporte en sí, sino de los comportamientos sociales que se dan dentro de éste. Vimos, analizamos y reflexionamos sobre ellos, pero ¿los cambiaremos? Para esto, deberíamos esperar un largo tiempo para volver hacer estas reflexiones y análisis y veríamos si las cosas cambiaron o no.

Espero que  sí, que se hayan dado cambios que sean para mejor y no para tener que agregar a la lista más prejuicios o malos tratos hacia los demás.

 

María Belén Ocampo