COMPORTAMIENTOS SOCIALES DENTRO DEL COLECTIVO Sábado, Sep 6 2008 

 

 

La gente sube al colectivo y se siente observada por todos los ojos de los ocupantes del colectivo; éste es el puntapié inicial que hace que elija este transporte para mostrar cuántas actitudes humanas que pasan dentro de un colectivo se pueden analizar: comportamientos sociales, prejuicios, mala y buena educación, miradas desafiantes, curiosas o prejuiciosas, etc,  todas éstas se trasportan en el colectivo: un servicio utilizado por la mayoría de la gente, los cuales son criticados y odiados por ellos, pero también amados por llevarnos a todos los lugares a donde queremos ir. Éstos diferenciados en sus números y recorridos pero iguales en su interior, con los mismos comportamientos humanos dentro de estos.

Prejuicios siempre presentes dentro de este transporte, miradas críticas hacia las personas que nos son  diferentes o que pensamos por lo menos que lo son.

Aquí también se advierte la educación (mala y buena), el buen día, el gracias o el por favor al colectivero, al pasar entre los pasajeros, al querés ocupar un asiento, etc. Todo esto, muestra la educación de los pasajeros, la del chofer y los buenos modales de ellos, que poco se ven y que ya no son muy habitúes no sólo en este transporte sino en toda la sociedad en general.

¿Por qué dudamos tanto para ceder un lugar (un asiento) a otra persona que parece necesitarlo más que nosotros? Todas o la mayoría de la gente duda o piensa mucho antes de ceder un asiento que se está ocupando, pero ¿por qué?

Puedo afirmar que esto se puede deber a 3 motivos en general: a malos agradecimientos anteriores de otros pasajeros a quienes quisimos darle el asiento, porque estamos cansados y no queremos estar parados ya que el colectivo está lleno o porque ya no estamos acostumbrados a este tipo de actitudes entonces si nadie lo hace, por qué lo tengo que hacer yo. Hecho éste que poco a poco hace que nos vayamos acostumbrando a los malos modales y a las malas actitudes (que, en general, no nos fueron enseñados así).

En cuanto a los prejuicios, los principales son:

1) Mirar mal al pasajero que recién ingresa en el transporte, vemos qué tiene puesto, cómo se comporta, si va a ocupar el asiento vació junto al nuestro, etc.

 ¿Por qué miramos tanto? Y la respuesta a esta pregunta está en el segundo prejuicio habitual en este transporte.

2) La curiosidad humana: la cual nos hace mirar todo y a todos los que están dentro del colectivo, vemos quiénes están en frente nuestro (del lado del revés a como se dirige este transporte) los lugares vacíos que poco a poco van siendo ocupados, observamos las diferentes vestimentas utilizadas por los pasajeros y por qué no, nos imaginamos también sus historia, sus vidas y sus costumbres. Éste es un hábito muy común en los seres humanos: la curiosidad de saber qué hace y cómo es la otra persona que ocupa el mismo colectivo en el que estamos viajando y también en general tenemos siempre la curiosidad de saber cómo es la gente que vive en nuestro país.

¿Por qué tanta curiosidad? La respuesta en el tercer prejuicio:

3) La crítica constante, otra cualidad o costumbre inherente al ser humano. Se critica porque el otro es diferente, porque se viste distinto o habla diferente, porque se comporta de otra manera distinta a la nuestra, etc.

Prejuicios éstos y otro tantos que perjudican el desarrollo de la buena convivencia entre seres diferentes pero que también se parecen en otros tantos aspectos.

Un amplio análisis no de un transporte en sí, sino de los comportamientos sociales que se dan dentro de éste. Vimos, analizamos y reflexionamos sobre ellos, pero ¿los cambiaremos? Para esto, deberíamos esperar un largo tiempo para volver hacer estas reflexiones y análisis y veríamos si las cosas cambiaron o no.

Espero que  sí, que se hayan dado cambios que sean para mejor y no para tener que agregar a la lista más prejuicios o malos tratos hacia los demás.

 

María Belén Ocampo

Anuncios

¿Cuánto duran los descansos o breaks en el estudio? Jueves, Jul 10 2008 

 

 

¿Cuándo uno estudia y está aburrido, qué hace? Algunos y no sé si afirmar todos, por ejemplo, comen muchas golosinas por no decir cualquier alimento que encuentra en su heladera, otros escuchan música, hablan con sus amigos, novios, mira algo en la televisión, etc.

Estos tiempos que nos hacemos para revertir el aburrimiento son los llamados breaks o descansos que uno hace para descansar su cabeza y poder aliviar la presión de aprender algo que tenemos que rendir dentro de uno o más días y ¿qué es lo que se hace en estos descansos? podría afirmar, como dije antes, que casi la mayoría de las personas come todo lo que encuentra en su heladera para pasar el rato y olvidarse por un segundo de que está estudiando y que dentro de poco tiene que volver a hacerlo. Se prepara un café, unte, un jugo, pica algo o se cocina.

Otros en el descanso se van a la computadora a hablar con sus amigos, o llaman por teléfono a su novio o amigos y termina hablando media hora por teléfono entonces en estos casos el break que iba a durar 10 o a más tardar 15 min, termina siendo de 1 hora entre que uno se prepara, agarra algo para comer, hablan con algunos amigos o con el novio y miran un poco de tele para por lo menos saber que están dando y que la mayoría de las veces terminamos (me incluyo) enganchándonos con alguna serie, novela o película, etc. Eso sí, si te enganchaste con una película y ahí como mínimo tu descanso del estudio dura una hora si es que la enganchaste un poco tarde así que en esos casos se podría decir que el descanso del estudio termina siendo de más de una hora seguro porque no olvidemos que antes de poner la película con la que nos enganchamos, fuimos a la heladera para comer algo y en lo que nos demoramos 15 min mínimo y hablamos con nuestros amigos o novio en lo que nos demoramos 15 a 30 minutos más. Entonces, si nos disponemos a estudiar 3 horas por día o más sabremos que por cada hora de estudio tenemos esa hora o más de descanso por lo que de las 3 horas de estudio 2 fueron de descanso y una de estudiar realmente postrado en la silla (siendo generosa al decir una hora, porque realmente es mucho menos) pero eso si, sentado estudiando pero sin dejar de mirar la mosca que pasa por al lado nuestro, sentir el ruido de la calle o de la familia dando vueltas por la casa haciendo sus cosas, etc, todas éstas que nos distraen y ocupan nuestra atención que tendría que estar puesta en los libros.

Por lo tanto, podríamos decir que concentración a pleno en el estudio, es decir, el estudio neto en la mayoría de la gente termina siendo de 30 min por cada 3 horas que nos disponemos para estudiar.

Y después uno se pregunta por qué estudiamos tan poco en tanto tiempo que destinamos al estudio.  Como conclusión entonces, podemos decir: ¡QUÉ LINDO ES ESTUDIAR!

Nota escrita por María Belén Ocampo 

“Más vale malo conocido que bueno por conocer” Martes, Abr 15 2008 

 

Indudablemente, aunque nos quejemos de lo que nos pasa, de los conflictos que varían en su temática pero que son un rasgo característico de esta ciudad; Capital Federal para los porteños es su burbuja de vida, su lugar, su hábitat.

¡Cuánto nos quejamos de esta gran ciudad!, todo momento que podemos corremos a otro sitio a despejarnos de su locura, pero la pregunta es: ¿nosotros podemos vivir por mucho tiempo fuera de aquí?

La realidad es que no, los que nacimos en Capital Federal odiamos sus olores, sus ruidos, su locura, sus tiempos, pero la  verdad es que si estamos mucho tiempo lejos de ella la extrañamos y nos sentimos sapo de otro pozo en cualquier lugar que permanezcamos.

La costumbre o el hábito se podría decir que es lo que prima ante cualquier otra oferta tentadora pero incomparable con la locura porteña que odiamos pero de la cual no nos podemos desprender.

Algunos anhelan irse lejos, otros quedarse pero escaparse en cuanta vacación o feriado tengan; pero, definitivamente, aunque en Capital los tiempos corren constantemente, cualquiera que se vaya de aquí querrá regresar por lo menos para volver a vivir inmersos en la locura porteña que muchas veces nos perturba pero que siempre no acompañó y que fue el contexto de nuestra infancia, que siempre extrañamos y deseamos revivir.  

 

 

Nota escrita por María Belén Ocampo.