Proyectos que perjudican a mucha gente y favorecen a unas pocas. Una de las preguntas más frecuentes en el imaginario colectivo es: ¿Por qué el tren bala?

Un proyecto propuesto por el gobierno que pertenece a una negociación internacional pero que no tiene sentido ni generan beneficio para los argentinos (por lo menos para la mayoría de ellos).

El tren bala es un transporte que va a servir de fácil acceso para las comunicaciones entre Buenos Aires, Rosario y Córdoba, pero saldrá del bolsillo de la gente, de sus impuestos y favorecerá sólo a las personas con un buen poder adquisitivo porque el costo de los viajes será de $300 a $500 y la realidad es que no todos los ciudadanos podrán acceder a él por el simple hecho de que no disponen de ese dinero.

¿No es mejor que salga del bolsillo de la gente que si lo podrá utilizar? ¿O posponer este proyecto por otros más urgentes para el país?

¿Por qué quedar bien con los de afuera cuando adentro es un infierno?

Esta negociación hace sonar voces en contra entonces me parece que no es necesario sembrar más conflicto o crisis con el pueblo cuando éste no está de acuerdo con el proyecto, pero no por el sólo hecho de que sea una idea del gobierno o del país francés sino porque el común de la gente no lo podrá utilizar. ¿Entonces por qué hacer algo para la gente que la gente no podrá usar; donde se invertirán millones en un proyecto que a nivel mundial nunca funcionó y que terminará endeudando al país?

¿No sería razonable dejar de lado propuestas sin sentido que favorecen a pocos y que alimentan aún más el clima de tensión que vive la Argentina, mejor dicho el caos entre el gobierno y la gente?

En mi opinión me parece que sí porque como dice una vieja frase: “El horno no está para bollos”.

 

 

 

 Nota escrita por M. Belén Ocampo