Indudablemente, aunque nos quejemos de lo que nos pasa, de los conflictos que varían en su temática pero que son un rasgo característico de esta ciudad; Capital Federal para los porteños es su burbuja de vida, su lugar, su hábitat.

¡Cuánto nos quejamos de esta gran ciudad!, todo momento que podemos corremos a otro sitio a despejarnos de su locura, pero la pregunta es: ¿nosotros podemos vivir por mucho tiempo fuera de aquí?

La realidad es que no, los que nacimos en Capital Federal odiamos sus olores, sus ruidos, su locura, sus tiempos, pero la  verdad es que si estamos mucho tiempo lejos de ella la extrañamos y nos sentimos sapo de otro pozo en cualquier lugar que permanezcamos.

La costumbre o el hábito se podría decir que es lo que prima ante cualquier otra oferta tentadora pero incomparable con la locura porteña que odiamos pero de la cual no nos podemos desprender.

Algunos anhelan irse lejos, otros quedarse pero escaparse en cuanta vacación o feriado tengan; pero, definitivamente, aunque en Capital los tiempos corren constantemente, cualquiera que se vaya de aquí querrá regresar por lo menos para volver a vivir inmersos en la locura porteña que muchas veces nos perturba pero que siempre no acompañó y que fue el contexto de nuestra infancia, que siempre extrañamos y deseamos revivir.  

 

 

Nota escrita por María Belén Ocampo.

 

 

 

 

 

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