Acuarela

 

 

Formar parte de una experiencia artística a través del visionario  y

místico sistema xul solar,  de eso se trata el museo Xul Solar o

Fundación Pan Klub, ubicado en la calle Laprida 1212, en donde

se expone de forma permanente gran parte de sus obras no sólo

pictóricas sino que también incluye algunos de sus grandes inventos, y

objetos personales reveladores del artista.

El proyecto del museo nació en el año 1987 bajo la perspectiva del

arquitecto  Pablo Tomas Bentìa quien ha apostado refaccionar la antigua

casa del pintor construida en 1870 creando un ambiente claramente

latinista y de acuerdo con la personalidad del artista al que se le ha dedicado

el espacio. Abrió sus puertas en 1993 y sin duda fue todo un logro.

Con éxito el arquitecto pudo plasmar la cosmovisión del Xul en el sitio, que está

subdividido en una planta baja, la cual cuenta con un ingreso con vista general

a la galería , un hall con exposiciones transitorias junto con sus mascaras,

hechas de alambre y madera, y objetos creados por él como su rosario de

madera, entre otras cosas.

Parte de la planta baja es el “Salón Pan club” armado con  piezas de

hormigón que se calzaron sobre fragmentos de muros de mediana altura

para lograr zonas de aire y luz, generando un juego de luces artificiales y

naturales que evocan la paleta de tonos cálidos y fríos utilizados en

sus obras con su técnica acuarelística.

Este  mismo salón almacena  primeras obras y etapa europea

del artista, que incluye parte de sus cartas de tarot, diseñadas por él mismo, y

su archivo personal como  libros de geofísica , astrología y sus primeros

apuntes de música. Por una escalera caracol se pasa al salón de reuniones

donde también puede apreciarse además de una  vista general del museo,

otra parte de su colección pictórica junto con su juego de ajedrez (“el pan

ajedrez”) y su piano, al cual modificó la escala musical tradicional.

Por último, a través de una escalera encajonada, que junto a un muro

recortado, produce una sensación de vacío, se accede a la planta alta, donde

se exponen maquetas pertenecientes a sus proyectos que corresponden a su

faceta como arquitecto.

Luego se conduce al patio, habitación y cocina perteneciente a la casa

original de Xul.

Por toda esta particular expresión arquitectónica, quien entra al museo y ve

su amplia creación, comprende que el artista fue poseedor de una

cualidad polifacética, que escapa mas allá de su creación artística.

Pintor, “escribidor” y pocas cosas más, duodecimal y catrólico (cabalista,

astrológico, liberal y cooperador), recreador, no inventor y campeón

mundial de un panajedrez y otra serie de  juegos que nadie juega, y padre

de una lengua que quiere ser perfecta y casi nadie habla, así se autodefinió

Oscar Alejandro Agustín Schulz Solari ,ya rebautizado Xul Solar, como

adaptación de sus dos apellidos.

Nació en 1887 en la Argentina de Miguel Juárez Celman, hijo de padre

alemán y madre italiana. En 1912, con la temprana edad de 16 años viaja a

Londres, junto a Petorutti, otro joven artista que aspiraba a su formación

artística en Europa. Allí se empapa de arte nuevo y antiguo, frecuenta la

vanguardia y comienza sus estudios de metafísica, mitología, budismo,

astrología, yoga e hipnotismo. En 1924, regresa a Buenos Aires y comienza

a manifestarse en él la relación entre palabra e imagen: un letrismo en

pintura que le ayuda a reforzar y aclarar su sentido. Este es el momento en

que se encuentra trabajando en la creación de una nueva lengua artificial, el

“Neocriollo”, que es un central proyecto destinado a la unificación de

América Latina. Un proyecto que Xul traduce en imágenes en obras como

Tlacot (1923) y en algunos de sus proyectos arquitectónicos.

Colabora vivamente en la revista Martín Fierro , circunstancia que le permite

conocer  a su “hermano espiritual” Borges, con quien comparte su interés por

el Iching, la cábala, y la lectura de  poetas místicos como William Blake.

Luego de su disolución, se refugió  en el trabajo solitario, pero sin pausas.

Nunca dejo de crear, es imposible calcular cuantos cuadros pintó, aunque

quizás ronden por los mil.

Nadie sabe si la esencia de sus trabajos fue cubista, expresionista, o

simbolista, él mismo fue escéptico de las etiquetas además de considerar,

influido por sus estudios sobre el diagrama duodecimal astrológico, que cada

estilo era una expresión de los temperamentos básicos y quizá bajo dicho teorema

fue posible su original construcción pictórica que escapa a cualquier clasificación, y fue a su vez,

revolucionaria dentro de un país autosatisfecho con su arte y

profundamente antagonista a lo verdaderamente renovador.

Xul Solar fue riguroso en su disciplina, pero indagaba otras dimensiones

Espirituales. Hizo del arte un elemento central pero no único en su

búsqueda.

“Él era un cosmopolita, un ciudadano del cosmos, la verdad es que le

interesaban todas las cosas por más mínimas que sean, o mejor dicho, para

él como para la divinidad, no había cosas mínimas, todo era digno de ser

estudiado y todo lo renovaba” Así lo definió Borges.

Sin duda, Xul solar también es digno de ser estudiado o simplemente de

Intentar desentrañar una lectura sobre su obra a partir de un abordaje que

nos acerca a su  complejo ser. 

 

Nota escrita por Mariana Muryn

 

 

 

 

 

 

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